Dos vidas diferentes
-La vi…
Un trueno sonó a lo lejos, anunciando una inminente tormenta, tal vez tan tumultuosa como el interior de aquellos dos seres que el azar había reunido en una habitación de hotel. El hombre calló un instante, interrumpido por el ruido de trueno, y Krysta supo que su mente y su corazón volvían al momento en que él se había encontrado con esa mujer, la mujer por la que había cambiado su alma.
Krysta pensó que aquel hombre –Peio, ahora tenía un nombre–, era demasiado diferente a ella. Había tenido una infancia y una madurez solitaria, no había tenido pasión, ni alegrías desmedidas, ni el calor de otras personas aparte de su abuela. Pero tampoco había sufrido las consecuencias nefastas de que todo aquello que ella disfrutó se torciera. No había recibido palizas, ni le habían traicionado, ni había tenido que pactar la muerte de nadie. No había convivido con el terror ni con la pena devastadora de perder un hermano, de verlo cambiar y convertirse en un monstruo, en alguien a quien temer y odiar con toda la saña de un corazón mutilado.
Peio no había sido feliz, pero al menos su cuerpo no tenía cicatrices como las que recorrían el suyo. Y no sólo cicatrices físicas, de las que las palizas y los abusos fueron surcando su piel, sino también de las que se fijan en el alma y van alimentando un ansia de venganza insana que te va alejando de esa muchachita dulce y alegre que ella había sido y que murió con la primera paliza.
Krysta deseó la vida gris de ese hombre. Deseó no haber sufrido y no haber visto lo que sus ojos habían contemplado. Y deseó hacer hecho aquel maldito Pacto por otra persona, como él, por alguien que se lo mereciera y a quien amara, y no simplemente por ella misma.
–Continúa, por favor.


anakenobi dijo
Hola! me gusta como nos vas desvelando poco a poco la historia, cuentas muchas cosas en pocas palabras, y los que leemos vamos formando la historia en nuestras mentes siempre con tu hilo conductor.
Un besazo
15 Diciembre 2008 | 12:37 PM