¿acaso importa?
La mente de Krysta había borrado casi por completo todo lo relativo al Pacto. Hacía tres años de aquello y hacía tres años que no pensaba ni en aquel extraño hombre de color ni en la muerte de Ivo que siguió a su visita. Tres años desde que abandonara la miseria de su vida anterior para sumirse en la miseria de su vida actual, un simple cambio de escenario y de acosador, y el resto, cortado por un patrón casi milimétrico.
El hombre conocía su secreto. El hombre lo compartía, él también sabía de qué iba todo aquello. Se preguntó si habría tenido sus mismas pesadillas, sus mismos remordimientos, la misma sensación de angustia recorriéndole el pecho las noches que dormía sola… El hombre estaba a punto de cumplir su propio plazo, eso que a Krysta le parecía tan lejano desde la seguridad que da una ventaja mayor, abismal entre muchos años y apenas una semana. Se preguntó qué se sentiría tan próximo a ver cumplidos esos diez años prometidos y se imaginó a sí misma cuando le tocara el turno. Quizá la desesperación de los ojos del hombre fuera la suya, quizá ella tampoco quisiera irse, también tuviera el miedo a flor de piel en lugar de escondido en el fondo de sus entrañas… pero, ¿acaso morir era tan malo?, deshacerse de ese sentimiento de inutilidad, de esa vida que sentía desperdiciada, gris y carente de ilusiones ¿era eso tan terrible?
El hombre esperaba su confirmación verbal tras obtener la de su corazón, la de sus ojos, la de su asentimiento mudo. Krysta se terminó de ajustar su cinturón de piel marrón, se acercó a la mesilla a recoger el dinero que él había dejado allí cuidadosamente antes de que se desnudaran y andó unos pasos en dirección al hombre que permanecía abatido, como derrotado tras sus breves y angustiosas palabras.
–¿Has sido feliz estos diez años? ¿al menos conseguiste eso?

Janton dijo
Mantienes la tensión en cada parte de tu relato, avivas la llama del deseo de seguir leyéndolo... Me gusta. Me gusta mucho, sí.
Un fuerte abrazo!
1 Diciembre 2008 | 01:22 PM