“Pedimos disculpas por las leyes y políticas de sucesivos parlamentos y gobiernos que causaron gran daño, sufrimiento y pérdida a estos compatriotas nuestros.
Por el dolor, el sufrimiento y el daño de estas generaciones robadas, de sus descendientes y de las familias que dejaron atrás, pedimos perdón.
A las madres y los padres, los hermanos y las hermanas, por romper familias y comunidades, pedimos perdón.
Y por la indignidad y degradación perpetrada sobre un pueblo digno de orgullo y una cultura digna de orgullo, pedimos perdón.
Hoy damos este primer paso a través de reconocer el pasado y de reclamar un futuro que incluya a todos los australianos”.
Así se disculpó Kevin Rudd, primer ministro australiano, ante las devastadoras políticas antirraciales llevadas en Oceanía hasta el año 1967 y que afectaron a una población, la aborigen, en clara desventaja frente al invasor británico.
La intención era blanquearlo todo, crear un paisaje social australiano de la más blanca pureza racial, y para ello había que deshacerse de los aborígenes, habitantes originarios de la isla más grande del mundo, que ya llevaban miles de años allí cuando llegaron los británicos. Con esa premisa blanqueadora, se llevaron a cabo, durante cuarenta años, crueles políticas de exclusión, separando a los niños aborígenes de sus casas y familias e “integrándoles” en ambientes más “blancos”. El resultado fue atroz: más de 100.000 niños arrancados a la fuerza de los brazos de sus madres para ser educados como blancos.
La peor parte se la llevaban las niñas, que eran objetivo principal de los agentes del gobierno que recorrían las aldeas aborígenes para cumplir estos macabros propósitos. Se las llevaba a campamentos donde los pequeños reclutados eran educados para convertirse en perfectos niños “blancos”. Las niñas recibían la consigna indiscutible de casarse con británicos puros para tener hijos blancos. Lo peor era que a los hijos de estas niñas, también se los llevaban, para garantizar asimismo sus matrimonios con blancos, y a los nietos también… tres generaciones que eran las que se precisaban para eliminar el gen aborigen de la población, según los eruditos de este macabro plan.
Los niños y niñas eran retenidos en campos durante unos meses y luego se les asignaba un lugar en casas como peones y criadas o en diversas órdenes religiosas.
Las secuelas siguen vigentes hoy, porque apenas han pasado cuarenta años desde que la política nacional de reeducación australiana cesara estas prácticas atroces. Aún muchos niños de entonces no han conocido a sus verdaderas madres, ni a sus hermanos, ni el lugar al que pertenecieron una vez. Muchos fueron arrancados de sus hogares con apenas unos meses de edad y no tienen ni un solo recuerdo del que tirar. Los censos y papeles con sus nombres reales y lugares de procedencia, por supuesto, no existen.
Cuando Australia no era más que la enorme prisión del Reino Unido, los indígenas eran los dueños de su propia patria. Hoy, tras unos pocos siglos, apenas quedan cuarentamil aborígenes en el continente. Los datos, además, son escalofriantes: su expectativa de vida es 17 años menor que la media nacional, son excluidos socialmente, sus niveles de paro, pobreza, alcoholismo y trastornos mentales son alarmantes… La llamada ‘Generación robada’ ha recibido este año una disculpa pública de su Gobierno, pero aún queda muchísimo por hacer, porque no sólo hay que borrar las secuelas de aquellas políticas, sino siglos enteros de barbarie, que llevaban incluso a los colonos a envenenar y borrar del mapa a tribus enteras… eran otros tiempos, pero no están tan lejos como pensamos.
Para saber más:
-Reportaje ‘La Generación Robada’, emitido por ‘Informe Semanal’ el sábado 1 de noviembre. Disponible en www.rtve.es
-Película ‘Generación Robada’ (Rabbit-Proof Fence) 2002. De Phillip Noyce.
No, no están tan lejos, aunque es más cómodo y políticamente correcto pensar que sí...
Gracias por explicar y divulgar estas cosas, desconocidas para muchos por estar sepultadas bajo toneladas de noticias más "importantes" como si Alonso irá o no a Ferrari el año que viene...
Un abrazo, paisana! (Y a ver si escribes más seguido, que me encanta leerte)
Loiss ,,,,Disculpas ,,,el gobierno australiano pide disculpas ?,, ya ,, es como si el Gobierno de Brasil pidiera discupas por dejar que las empresas madereras devasten la selva Amazonica con lo que significa eso para las tribus que habitan en ellas , un articulo sin desperdicio , gracias por escribir Un abrazo inmenso ,,, Paujam
Tremendo mi niña.
ESta mañana viendo las noticias, ha salido el ataque con acido de unos talibanes a un colegio de niñas.
Muchas de ellas dicen no tener miedo y que volverán...se puede ver asientos vacíos de otras que no volverán jamás.
Triste...triste mundo
Demoledor...
Al igual que los ingleses en norteamerica, los nazis en alemania, los judios en palestina, los tutsi contra los bantues, los serbioso contra los croatas, o viceversa...
Pero de donde salen estos engendros?
http://www.lacoctelera.com/cai-man/post/2008/02/10/crueldad-aanim...
concretamente ese caso en oceania no tenia noticias de ello... es el mismo monstruo con diferente piel y en diferente lugar