Mi reflexión de hoy es sobre la educación. Parte esta reflexión de la nueva (bueno, nueva no tanto, que ya es tema manido y muchas veces recurrido) noticia que nos lleva del otro lado del charco, la del tiroteo que tuvo lugar ayer en una universidad de Illinois, en Estados Unidos. 

La cosa es que un recién graduado de la universidad donde han ocurrido los hechos, ha matado a cinco personas en un arrebato homicida, ha herido a 15 más y luego se ha suicidado. Todo esto, por supuesto, ha conmocionado a la sociedad americana y al mundo en general, pero es que culmina una semana realmente negra en USA.

El viernes pasado una universitaria mató a dos compañeros antes de suicidarse en el Instituto Politécnico de Baton Rouge, en el estado sureño de Luisiana.
El lunes pasado un estudiante de 17 años hirió gravemente a un compañero durante una clase de gimnasia en un establecimiento secundario de Tennesse, en el centro de EEUU.
Por último, un estudiante de 15 años fue declarado con muerte cerebral tras ser tiroteado en un centro de Secundaria en Oxnard, en California, en el oeste del país.

A ver, a ver, a ver... esto es, por lo menos, escalofriante... Vale que el sistema educativo español es un poco ‘deficiente’, vale que cada vez que se produce una reforma educativa que se supone mejor, la cagan más todavía, vale que los ministros de Educación sean a cada cual más inepto (y da igual el color político que vistan)... pero al menos nuestro sistema educativo no regala al mundo (aún, al menos) noticias de este calibre... ¿qué pasa en las aulas americanas???????? (creo que en una ocasión una noticia de tiroteos escolares llegaba de Alemania, pero el resto, siempre llegan de USA...) en serio, ¿qué pasa allí?????

En España el ‘bulliying’ aumenta a pasos agigantados, eso es verdad, pero supongo que el contestar a los profesores, ser maleducado a propósito, amenazar a compañeros o darles palizas, no ha dado el siguiente paso... (y crucemos los dedos para que no se dé nunca). En USA, sin embargo, las cosas están a otro nivel, a un nivel escalofriante, a un nivel tal que un par de veces al año provoca titulares a toda página en las portadas de los diarios de todo el mundo, que dan noticia de tiroteos y masacres perpetradas por adolescentes barbilampiños que apenas saben nada de la vida, salvo que es una mierda y que han de hacer una clase de limpieza o algo así...

El sistema educativo estadounidense es brutal... y no en lo académico, sino en lo social. No os cuento anda nuevo, que seguro que quién más y quién menos, ha visto películas y series (y no necesariamente del tipo de teen-movie, que también las hay más serias al respecto) o ha leído libros donde el hecho de la escala social, esa división marcadísima en clases estancas, ha marcado la vida de millones de adolescentes americanos. El problema radica en que es algo cultural, social, que está arraigadísimo en esa sociedad desde los años 40 y que nadie puede hacer nada por ese inmovilismo clasista que afecta a todos los centros educativos de un territorio bastísimo y que admite eso, el sistema de castas, como algo natural...

En USA el pringado es un pringado y ha de ir con los demás pringados. Las reinas del bailes sólo se codean con los capitanes de los equipos deportivos y los empollones (Geeks) sólo se relacionan con sus iguales... y no es cosa sólo de las películas para adolescentes, que hacen de esta división el trasfondo de muchos argumentos, no, es mucho más real de lo que parece. Y también es real que los poderosos, los que están en lo más alto de la pirámide alimenticia, los macarras-matones-populares, no tienen ninguna piedad con los débiles, con los que son su antítesis y les hacen la vida imposible y les amargan sus años del pavo, sumiéndoles en estados de bajón anímico, haciéndoles incluso temer acudir a clase, arruinándoles, incluso, su vida futura...

 
y ¿qué hacen esos que pudieran evitarlo? ¿Qué hace el cuadro docente de cada uno de esos institutos y universidades americanas??? pues realmente poco, porque el sistema es inamovible y porque cada uno se ayuda a sí mismo. Esa es la filosofía.

Ahora bien... ¿qué pasa cuando uno llega a su límite y comprende que la vida es tan poco valiosa y no importa lo que se haga con ella? En USA, el nivel de frustración de los adolescentes es enorme, lo dicen las encuestas, los estudios, lo dicen las caras de cientos de miles de estudiantes que cada año se gradúan en la secundaria americana. Algunos de ellos pasan por auténticos infiernos y el nivel de depresiones y trastornos es increíble para una población menor de los 25 años...

Si a las frustraciones, depresiones y malos modos y maneras, se le suma la facilidad con la que se puede conseguir un arma en ese país el cóctel se empieza a poner en marcha... A ver, que en un Instituto sea normal que haya detectores anti-metales en la puerta, a mí me parece escalofriante... pues los hay, porque no se fían de nadie... es triste, es duro, es una cosa que da una pena terrible.

Y no ayuda mucho que, encima, los estadounidenses ya no se escandalicen de nada de todo esto (sí lo hacen, sin embargo, cuando alguien enseña un pecho en prime time o en una revista sobre maternidad y lactancia). Curados de espanto como están, sólo les queda lamentarse cuando el niño trastornado de turno aparece en su clase con una nueve milímetros y se lleva por delante a siete compañeros, antes de pegarse un tiro en la sien. Luego sí se lamenta, ¿qué hicimos mal?, pero la sensación de fracaso les dura lo que tardan en desaparecer las noticias de los periódicos... triste, triste de verdad...

Hace unos años, y dada su continua mención en muchas películas y series, me animé a leer ‘El Guardián entre el Centeno’  de J.D. Salinger... lectura obligada en todas las high schools y alegato contra el inconformismo adolescente... yo, sinceramente, no dejaría leer ese libro a ciertas personas. En sí, la novelita es inofensiva, pero en un contexto determinado, en una mente que ya no es estable, en un niño destrozado pro al sociedad, en alguien que quiere desesperadamente escapar de todo... no creo que sea la lectura más conveniente, porque muchos de esos héroes de metralleta estudiantil confesaron antes de su cruzada que eran fervientes fans de las elucubraciones y el desencanto de Holden Caufield, icono por excelencia del resentimiento adolescente. De hecho, muchas veces se ha dicho que ese muchacho reflexivo es un instigador de masas en potencia... y todo desde las páginas de uno de los libros más leídos del siglo XX y libro que no falta jamás en los programas académicos de USA... la obra en sí no es instigadora de nada, pero depende de la cabeza que decida interpretarla... Nos muestra una visión de la realidad de una persona que ha perdido la confianza y el agrado por las personas que le rodean y la sociedad en general. Hay velada ahí una crítica a la sociedad y hay quien la interpreta a su modo...

O sea, que hay lugares donde se dan las condiciones idóneos para formar excelentes suicidas, donde se crea un caldo de cultivo idóneo, y uno de esos lugares son los institutos y universidades americanas, por muchas razones, y que pese a la evidencia de este hecho, parece que nadie hace o quiere hacer nada por impedirlo, por cambiarlo. Así que, cruzando los dedos para que el fenómeno de ‘estoy enfadado con el mundo y os voy a matar a todos’ no sea un producto exportable como lo es Halloween o los bailes de graduación, no nos queda otra que esperar la siguiente noticia de esta clase, que mucho me temo, no tardará mucho tiempo en llegar...