Seis Grados de Separación
Hace unos diez años, fui a una conferencia con unos amigos para escuchar a Gerry Adams, destacado líder nacionalista irlandés, que venía a Bilbao a contarnos cómo debíamos hacer en el País Vasco para librarnos de la violencia y convertir los discursos políticos en paz por la vía del diálogo. Gerry me dio la mano al pasar a mi lado. Y ahí empieza mi cálculo, porque Gerry Adams se entrevistó en más de una ocasión con el que entonces era presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, a su vez, gran amigo y admirador de Bono, el cantante de U2 (para estas dos últimas relaciones hay fotos que lo aseguran -las cuelgo en cuento llegue a casa, que mi navegador del trabajo no me lo permite-, de la primera habréis de fiaros de mi palabra).
Pero ¿y esto? ¿a qué viene toda esta retahíla de conocidos dentro del mundo de la política y el espectáculo? Bueno, es sencillo de explicar. Bono y yo estamos conectados por sólo dos personas: Gerry Adams y Bill Clinton… si nos atenemos a la famosa teoría de los ‘Seis Grados de Separación’, entre Bono y yo sólo median tres grados, ¿quién iba a decirlo?
Por partes, para los que lo desconozcan… hay una teoría, llamada ‘Seis Grados de Separación’ (‘six degrees of separation’), que establece (no del todo científicamente) que todas las personas de este planeta estamos conectadas de una manera u otra a través de un máximo de seis conexiones o, lo que es lo mismo, de cinco intermediarios o personas (si los intermediarios son cinco, las conexiones son seis). Esta interesante teoría que ya va camino del siglo de existencia, recibe también el nombre de ‘Small world effect ’ porque precisamente ese es el efecto que consigue causar en las personas: hacernos creer que vivimos en un mundo muy pequeños, conectado por el destino, las elecciones, las casualidades o vaya usted a saber por qué otras razones. O sea, que un aborigen de una remota isla samoana y yo no tenemos a más de cinco personas que medien entre nosotros… ya sabéis, eso de que la charcutera de mi primo es cuñada de la peluquera de la secretaria de Isabel Pantoja…
Haciendo un poco de historia podemos desenterrar los orígenes de esta peculiar teoría, que nunca se ha demostrado al cien por cien, pero que ha llevado a sociólogos de todo el mundo a profundizar en las conexiones vitales de todos los ciudadanos del planeta.
Surgida en el siglo XX, la propuesta inicial de esta idea fue hecha en 1929 por el húngaro Frigyes Karinthy, en un relato llamado Chains, cadenas.
En la década de los 50, investigadores del MIT e IBM trataron de demostrar esta teoría de forma matemática (es decir, dado un grupo de N personas, ¿cuál es la probabilidad de que cada miembro de N esté conectado a otro miembro a través de 1, 2,3 ... n enlaces). 20 años después, el problema seguía sin soluciones competas o satisfactorias.
En 1967, un sociólogo (Stanley Milgram ) desarrolló un experimento (el fenómeno del small-world , el mundo pequeño) con el fin de probar la teoría: al azar, eligió ciudadanos americanos de la región del Centro-Oeste, con el fin de entregar un envío a un desconocido en Massachussets, a miles de kilómetros de distancia. La única información era simple: el nombre, la ubicación genérica (no había direcciones concretas) y la ocupación del destinatario. Con esta información, el objetivo para los que iniciaron la cadena era sencillo: entregar a quien ellos creyeran que podía estar ligado al destinatario, siempre que se cumpliera la condición de tratarse de personas que conocían directamente, y con la idea general de que el primer eslabón sería basado en el hecho de que creyeran que el conocido pudiera estar relacionado, es decir, que tuviera más probabilidades de conectar al destinatario de un modo u otro. Los receptores debían hacer lo mismo, y la cadena seguiría hasta que el destinatario fuera alcanzado.
¿Cuántos pasos se necesitaban? Los participantes pensaban en cientos, los más optimistas en decenas, y muchos creían que era absurdo e imposible. ¿La respuesta? En promedio, se necesitaron entre 5 y 7 intermediarios.
Los resultados (publicados en revistas y en bibliografía científica y psicológica) inspiraron la frase de seis grados de separación, y John Guare , escritor de teatro, popularizó el término con su obra de 1990.
En realidad, los descubrimientos de Milgram no fueron muy fundamentados (el número de paquetes y su muestra de participantes fue muy pequeño para sacara datos válidos o conclusiones, por ejemplo), pero el evento fue innegablemente mediático y una noción cultural relevante en la cultura popular actual. Universidades prestigiosas hicieron juegos, sistemas y demostraciones de los seis grados, basados en este principio, y juegos populares en todo el mundo comenzaron a surgir, muchos de ellos basados en personas conocidas como actores, o gente famosa.
En el 2001, la Universidad de Columbia continuó el experimento de Milgram, usando Internet, y tras pruebas numerosas (casi 50,000 personas enviando el "paquete" a destinatarios de 157 países) se encontró que el número de pasos promedio era... seis. La aplicación de los seis grados es ahora un tema aplicado a cuestiones computacionales, comunicación, circuitos, etc.”
Hoy en día la teoría se ha expandido y se ha convertido en originaria de uno de los juegos cinematográficos más curiosos que existen: relacionar a cualquier actor del planeta con Kevin Bacon . Sí, el juego trata de hallar el número Bacon de cualquier actor de la historia a través de las relaciones de este prolífico intérprete, elegido como patrón o número cero dada la cantidad de películas en las que ha intervenido. El juego consiste en pensar en el nombre de un actor o actriz, actual o no, y tratar de conectarlo con Kevin Bacon. La relación entre dos actores debe ser «actuó en la misma película que». Puede parecer una tontería (y quizá lo sea), pero es bastante divertido intentar conectar a Paco Martínez Soria con el actor estadounidense y hallar su número Bacon, que seguro, todos sin excepción, creéis que es altísimo… craso error… y ahora viene la demostración…
Paco Martínez Soria tiene un número Bacon de 3 ¡SÓLO TRES!!!!
Paco Martínez Soria trabajó en ‘El Alegre Divorciado ’ (1976) con Carlos Bravo que, a su vez, trabajó con Carlos León en ‘Las Limpias ’ (1987), actor que compartió cartel con nuestro hombre, Kevin Bacon, en ‘El Leñador ’ (2004).
Para hallar el número Bacon de cualquier actor del mundo, se han desarrollado algunos curiosos programas de localización, como por ejemplo, el que podrás encontrar en oracleofbacon.org.
Según el IMDB , o sea, la base de datos cinematográfica más importante del planeta, hay alrededor de 900.000 actores en todo el planeta, y de éstos, el número Bacon más alto que se da es el 8 (que sólo portan 17 actores en todo el mundo) y el promedio se establece en 2,9… o lo que es lo mismo: una barbaridad…
Número Bacon y actores
0* - 1
1 - 2003
2 - 185308
3 - 544720
4 - 133169
5 - 9281
6 - 1076
7 - 136
8 - 17
*Lógicamente, la única persona que tiene un número Bacon de 0 es el propio Kevin Bacon.
Y si este juego se aplica al mundo del cine, otras disciplinas más serias y académicas no se quedan atrás. En Matemáticas, por ejemplo, está el denominado ‘Número de Erdös’ , que sirve para catalogar a los miembros de la comunidad numérica en un orden que otorga el Erdös del título, un científico matemático muy conocido y reputado del siglo XX, cuya prolífica obra documental se establece en más de 1.500 artículos escritos. Ante tan magna obra, caben muchas colaboraciones (unas 484, según esta distribución), lo que hizo nacer ese título del númerito… ara calcular los grados de separación de un matemático a Erdös se debe seguir la secuencia: 1 si la persona publicó con Erdös, 2 si publicó con alguien que haya publicado con Erdös, su número de Erdös es 3 si publicó con alguien que haya publicado con alguien que haya publicado con Erdös, y así sucesivamente. Sorprendentemente, se ha calculado que el 90% de los matemáticos activos alrededor del mundo tienen un número de Erdös menor a 10. Así, por ejemplo, Albert Einstein tiene un número de Erdös 2, Francis H. C. Crick 5, Bill Gates 4 (A pesar de que no ha publicado mucho en ciencia) o Chen Ning Yang con 4.
Y para acabar esta tesis que hoy he querido convertir en protagonista de mi entrada en el blog y que me ayuda a evadirme de mis muchas horas de estudio (las oposiciones ya están ahí…), dejo el último apunte en relación a la teoría de los ‘Seis Grados de Separación’, acaso la que tiene una utilidad más cercana a todos nosotros, los internautas de este mundo:
En la teoría aparece el concepto de los ‘hubs’ o ‘conectores’. En este caso de las personas, seres que como el Che Guevara, Maradona o Kevin Bacon se conectaron o conocieron muchísimas personas o con el que han querido estar o trabajar muchísimas personas. En informática estos ‘conectores" de vínculos son la base de la potencia de buscadores como el Google o Altavista, conectadísimos ‘hubs’ en sí mismos. De hecho la poderosísima máquina de búsqueda del Google se basa, en parte, en esta ‘ley de los seis grados de separación'.
Y ahora, a pensar sobre estas cuestiones... que seguro que tienes tus propias conclusiones...








Janton Bronsky dijo
Y yo que había conseguido dejar la mente en blanco... Y vas tú y me haces pensar...
Suerte con esas oposiciones!
10 Julio 2007 | 12:31 PM