Otro día de buenos propósitos... otro más

Hoy es un día lleno de esperanzas, de muchas palabras bonitas y, acaso, pocas realidades palpables. Hoy, 12 de junio, es el Día Mundial contra el Trabajo Infantil (conmemorado en todo el mundo desde el año 2002). El año pasado escribía sobre el mismo tema (artículo rescatado para este blog en una de mis primeras intervenciones) y mucho me temo que poco hemos avanzado: la explotación infantil sigue manejando unas estadísticas escalofriantes. Y es que más de doscientos millones y medio de niños y niñas viven esclavizados de una u otra forma en este cruel mundo.
“Jornaleros de sol a sol, carne de cañón en minas en las que un adulto ni se asomaría, soldados infantiles, cautivos del servicio doméstico… mil y una modalidades de abuso coronadas por la más aberrante de todas: la explotación sexual a cargo de pederastas, turistas y ciberdelincuentes de la peor especie”… así viven (o malviven) esos más de doscientos millones de niños que desconocen el sabor de la verdadera infancia. Y esto es tan terrible que estremece el alma de cualquier persona con sentimientos… pero, ¿hacemos realmente algo desde nuestras cómodas vidas para hacerles las suyas un poco más fáciles? No.
No, porque además es difícil de conseguir. Muchas ONG’s que dicen trabajar en favor de estos niños esclavizados, muchos apadrinamientos tan falsos como las intenciones de oropel que las encubren, tantas y tantas mentiras que sirve para lucrar a los más ricos y empobrecer a los más desgraciados… seguimos volviendo la cara, seguimos pasando la página y cambiando de canal.
Hoy, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, dedica su ‘celebración’ a la eliminación del trabajo de las niñas y niños en la agricultura, un sector donde trabajan y son explotados más del 70 por ciento de los menores que sufren de estos abusos laborales. El Programa internacional para la eliminación del trabajo infantil (IPEC) de la OIT estima que más de 132 millones de niños y niñas de 5 a 14 años de edad trabajan frecuentemente de sol a sol en fincas y plantaciones, cosechando y plantando, pulverizando pesticidas y cuidando el ganado. Durante su trabajo, están expuestos con frecuencia a peligros y riesgos asociados a la manipulación y aplicación de pesticidas tóxicos, el uso de herramientas afiladas, la realización de tareas bajo temperaturas extremas, la operación de vehículos y maquinarias pesadas, entre otros.
En el contexto de los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil es aquel que daña el bienestar de los niños y menoscaba su educación, desarrollo y calidad de vida futura. El hecho de que los niños trabajen largas horas en el campo, limita su capacidad de asistir a la escuela o de recibir una formación de capacidades, privándolos de adquirir una educación que los sacaría de la pobreza en el futuro. Las niñas se hallan doblemente en desventaja, ya que suelen llevar a cabo las tareas domésticas además del trabajo en el campo. Asimismo, la agricultura es uno de los tres sectores laborales más peligrosos, junto la minería y la construcción, en términos de muertes, lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo.
Así está el mundo hoy. Y mientras nosotros nos felicitamos y nos damos palmaditas en la espalda por dedicarles unos fugaces pensamientos cargados de pena y conmiseración, ellos seguirán levantándose a las cinco de la mañana, pese a sus siete años. Seguirán acarreando peso superior al suyo propio, seguirán trabajando más de doce horas en condiciones de auténtico espanto, seguirán renunciando in-voluntariamente a su educación y a su niñez… para convertirse, andados los años, en adultos explotadores de niños indefensos y perpetuar a dolor esa cadena en la que hoy están inmersos y de la que, desgraciadamente, pocos, muy pocos, lograrán escapar. Así está el mundo hoy.








anakenobi dijo
Hola, no sólo hemos avanzado poco, si no que cada año, mes o día que pasa la situación se agrava para estos niños.
No nos damos cuenta la suerte que tenemos por la infancia que hemos vivido, que puede que no sea la ideal en algunos casos pero que sin duda comparada con la de estos niños es un paraiso.
Un beso Lois
12 Junio 2007 | 10:44 AM