Semana de cumple-blog. Los fascinantes húngaros
Seguimos de conmemoración. Esta vez con un artículo publicado originariamente el 8 de junio...
LOS FASCINANTES HÚNGAROS
¿No os ha pasado nunca al conocer la vida, obra y milagros de algún personaje, el caer en el convencimiento absoluto de que esa persona está hecha para ti? A mí me ha pasado, de hecho, me sigue pasando, y me pasa con dos personajes a cada cual más fascinante: el fotógrafo Robert Capa y el explorador Laszlo de Almasy, dos hombres que compartieron época y nacionalidad, ya que ambos vivieron la convulsa primera mitad del siglo XX y fueron súbditos del extinto imperio Austrohúngaro (aunque Capa pasó a la historia como americano y Almasy siempre será inglés si hacemos caso de la película que narró su vida).
Húngaros pues, estos dos hombres supieron labrarse una leyenda a sus espaldas que bien puede tildarse de cinematográfica. Las vidas de ambos estuvieron marcadas por los cambios políticos y sociales a su alrededor, los deseos de aventura y una personalidad arrolladora, capaz de alcanzar los sueños de la fama eterna.
Robert Capa, de nacimiento Andre Friedman, tenía cara de ladronzuelo gitano, era carismático, misterioso, audaz, seguro de sí mismo... y su sonrisa de medio lado era capaz de conquista a todas las mujeres que se cruzaban en su camino. Fiel y leal amigo de sus amigos, contó entre sus amistades a Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Henri Cartier-Bresson, John Stienbeck o la mismísima Ingrid Bergman con la que tuvo un tórrido romance. Capa se inventó a sí mismo, se descubrió como una gran producto y se compuso para venderse al mundo. ¿El resultado? el mejor fotógrafo de guerra de la historia. El fotógrafo que estuvo en los momentos más decisivos del convulso siglo XX: la Guerra Civil, la guerra Chino-Japonesa, las operaciones sobre África e Italia durante la Segunda Guerra Mundial, el Desembarco de Normandía, la liberación de París, el nacimiento del estado de Israel, la Primera Guerra de Indochina... en esta última perdió la vida, al pisar una mina mientras acompañaba a una unidad en una misión de reconocimiento. Vivió más guerras que cualquier otro ser humano y jamás empuñó una pistola, su única arma fue su cámara, la cual empuñaba convencido que la suya era más efectiva que las de los soldados con los que convivió durante las largas jornadas de lucha.
Durante sus incursiones en África con el Ejército Aliado, quizá se enfrentó con la feroz escuadrilla del Afrika Korps de Rommel donde servía Laszlo Almasy, un explorador con el título de conde que tenía en los ojos la misma mirada audaz que su compatriota fotógrafo. Almasy se nos presentó envuelto en la bella cubierta que supone el actor Ralph Fiennes, quien le dio vida en la escarizada película ‘El Paciente Inglés’, un film que se basa en la bellísima novela homónima de Michel Ondaatje y que nos habla de un hombre socialmente huraño, soltero confeso, enamorado del desierto, apasionado piloto y fascinante hombre entregado a un sueño: hallar el mítico Oasis de Zerzura, cosa que logró gracias a su empeño. Almasy no murió tras un accidente de avión cerca del final de la II Guerra Mundial, sino de disentería en 1951, ni vivió un romance con la esposa de un compañero (al menos no se ha demostrado, ya que todos los indicios llevan a pensar que era homosexual), como nos cuenta la película de Minghella. Pero sí encontró Zerzura y sí descubrió la Cueva de los Nadadores, y sí participó en al guerra con poca convicción, ya que él era más bien un nostálgico ajeno al mundo que un devorador de poder. Almasy demostró que el poder de la fe es capaz de conducirnos a la realización de las esperanzas...
Dos hombres, don húngaros de mirada oscura, piel morena, rasgos exóticos, pasiones humanas (muy humanas) y grandes sueños cumplidos. ¿Su legado? Capa dejó más de 40.000 negativos que hoy son pedacitos de nuestra más reciente historia. Almasy legó al mundo los mapas más detallados de cuantos se han cartografiado del desierto de Sudán, Libia y Egipto. Estos son los dos hombres que me han robado el corazón...










bernicus dijo
Tuve ocasión de leer el artículo original en su momento, como todo tu blog de enfemenino, que me enganchó desde el principio.
Yo no sé cual es mi aniversario, porque mis frecuente desapariciones, reapariciones, cambios de nick, etc. (Que tú has conocido y sufrido con admirable paciencia), me impiden señalar una fecha concreta como de inicio del blog. Tampoco sé si es importante celebrar una fecha o efemérides en concreto. En todo caso, que lleves un año escribiendo, y que sigas teniendo interés en hacerlo, y conserves el fervor de tus lectores, dice mucho tanto de la calidad de tu pluma como de la acertada elección de los temas, interesantes y profundos.
Yo te doy las gracias, por llevar un año compartiendo tus habilidades periodísticas y literarias con nosotros, y especialmente por tu comprensión y paciencia con este paisano desequilibrado que suscribe...
17 Abril 2007 | 10:31 AM