Yo no tengo poderes como los tuyos. Vivo a tu sombra, me refugio en el anonimato y el consuelo que ofrecen los tuyos, los más importantes. Me disfrazo como tú, me pongo el traje de superheroína para tratar de pasar por una, pero en realidad yo soy sólo la mujer que pasa los días al lado del verdaderamente fuerte.

Y escribo, acaso mi pluma sea mi verdadera fortaleza. Tú salvas al mundo, eres indestructible, vuelas, ves a través de los objetos, deshaces el hielo, apagas el fuego… y yo te espero en casa, anhelando que me veas y me sientas digna de ti, escribiendo y reflejando lo que soy, lo que somos.

No, no tengo superpoderes, pero si pudiera elegir, elegiría el poder de leer el pensamiento, para meterme dentro de tu cabeza -si eso es posible en tu caso- y saber hasta qué punto soy importante para ti. Sí, ya lo ves, la aguerrida Lois Lane siente inseguridad, pero es que estar casada con una celebridad kriptoniana capaz de derretir los polos si se lo propone le deja a una la sensación de inferioridad más tremenda que imaginarse pueda. Y aquí, la periodista estrella del Planet es tan humana como cualquiera, y siente miedos como los demás. Tú, tu presencia, tu elección, es mi kpritonita particular… porque ¿acaso sabía yo lo que era sentirse inferior antes de entrar a formar parte de tu vida?

Algún día, espero, seré digna de ti… digna de un hijo de Kripton… quizá, sí, quizá algún día me despierte y me sienta igual que tú. Sienta la fuerza, la velocidad, la calma… sienta que todo está en su sitio, que lo sé todo, que las cosas van a ir bien. Mientras tanto, me esforzaré por ser la mujer que necesitas a tu lado. Haré que te sientas orgulloso… me esforzaré…