Me dices que he cambiado, que ya no salto ni me enfado como antes, que mi carácter se ha suavizado... yo te digo que no es madurez, ni superación, ni siquiera autocontrol... te digo que no me agito porque he dejado de sentir, porque la apatía se me come entera...

Tú dices que es mejor así, que demuestra que soy una persona más adulta, que el cambio es para bien. ¿Mejor? ¿es mejor no sentir nada a mis reacciones desmesuradas? ¿Es mejor no notar cómo una mano me pellizca las entrañas o se me encoge el corazón en un puño? ¿es mejor no querer reir ni llorar? ¿es mejor dejar de sentir miedo y de saborear los momentos felices? ¿es mejor no tener ganas de nada? ¿es mejor no saber si te quiero y además, no importarme la respuesta?

No, no es mejor... porque la apatía me está devorando... anhelo deseos de sentir, de padecer... de desenrollar el ovillo que atenaza mis sentimientos, de volar, de saborear la vida, de querer hacerlo... quiero que se vayan las limitaciones, que me importen las cosas y quiero volver a sentirte como antes, quiero que seas la mano que me rescate, quiero...