Carnavales ascestrales de la provincia leonesa

Alo largo de toda la provincia son muchas las formas de celebraraDonCarnal. Son días lúdicos, máximos representantes de la alegría y delloco desenfreno que abren paso al gris periodo de la Cuaresma yposterior Pasión. El Carnaval es una fiesta ancestral,heredera de losdías de griegos y romanos o, incluso, anterior a ellos. La máscara estan antigua y tan arraigada que, incluso, supo sortear los rigores dela Iglesia, que no consiguió nunca ni erradicar ni cristianizar unafiesta que sigue sus propias normas.
En León existen numerosasmuestras de que el Carnaval es un festejo irremplazable. Localidadescomo La Bañeza se visten de gala en febrero para abrirle la puerta aDon Carnal y mostrarle su mejor cara. Pero otros carnavales dan habidacuenta de unas tradiciones que se pierden en la noche de lostiempos,como los ‘Toros y Guirrios’ de Velilla de laReina,considerados estos ‘antruejos’ como los más representativos delos carnavales tradicionales leoneses. Los ‘guirrios’,que son losquintos de la localidad, visten calzones de felpa largos,camiseta y enaguas blancas, botas negras, un gran pañuelo a modo de fajín y unoscencerros colgando por encima de la vestimenta. Llevan cubierta lacabeza con ungran cucurucho, rematado por un abanico con cintasmulticolores, y la cara se guarda tras una máscara. Luego salen lostoros, construidos con madera y tela. La batalla que los enzarzaeslarazón principal de esta celebración de antigüedad incalculable.
Parecida es la fiesta que se lleva a cabo en otras localidades regadas por el Órbigo como los ‘Guirrios y Madamas’ de Llamas de la Ribera, la ‘Tarara’ de Carrizo de la Rivera, el ‘Torero’ de Sardonedo o los ‘Jurrus’ de Alija del Infantado.
No muy lejos de este estilo se celebra el Carnaval en la comarca de La Omaña. Aquí los protagonistas son las ‘zafarronadas’.El ‘zafarrón’ omañés viste pieles de animales, calza abarcas y lleva ungran cinturón del que penden unos cencerros. Su cara está pintada denegro y en las manos lleva cachaba y un saco llenos de cenizas. A loszafarrones les acompañan varios personajes más y la comitiva ibapidiendo de casa encasa. Fue muy celebrado en Riello y otrosmunicipios, pero actualmente es una tradición que cae en el olvido pocoa poco.
La comarca ancaresa tampoco desmerece de unos Carnavalesde excepción, como los que se viven en Burbia, una fiesta extraña dondecada persona se disfraza con andrajos. Son los llamados ‘maranfallos’, que van arrojando cenizas por la calle sobre todas aquellas personas con las que se cruzan.
Laotra cara del Carnaval, la clásica y elegante, nos lleva hasta losconocidos Carnavales de La Bañeza, donde todo se orienta hacia laoriginalidad y vistosidad del disfraz, sin extrañas y centenariastradiciones de las que echar mano. Un Carnaval que hoy es la principalreferencia de la provincia en lo que a esta fiesta pagana se refiere.No desmerecen tampoco los celebrados en León, Astorga, Cistierna,Sahagún, Valencia de Don Juan, Valderas o Villablino, claros ejemplosde diversión y de desenfreno en los días previos a la oscuridadcuaresmal.
La fiesta del Carnaval suele concluir, en muchas localidades leonesas, con el delirante ‘Entierro de la Sardina’,quesimboliza, una vez más, el rito pagano de guardar la alegría parasumergirse en el recato moral de los días anteriores a la PasióndeCristo.










anakenobi dijo
Hola,muy interesante, se te echaba de menos por aqui. Yo prometo que al año que viene me informo de los carnavales de Aragón, que en algunos pueblos si que se celebra con tradiciones antiguas y luego tenemos los de Teruel que como coincide con San Valentin se celebra un carnaval medieval, por los Amantes de Teruel.
Espero ver las fotos.
Besicos
23 Febrero 2007 | 10:04 AM