Para annie, mi amiga especial en el día de hoy
Hoy, que es el día de amor y de la amistad, quisiera dedicarle mi artículo a annie. Si digo la verdad, no la conocía hasta que me tocó en suerte, y agradezco que ella sea mi amiga espcieal hoy, porque así la conoczco y hago una amiga más...
He leído en su casa que ama el arte, así que mi regalo es esta bellísima pintura que recrea el mito de la Dama de Shalott, drama artúrico que Tennyson inmortalizó en un bello poema del mismo nombre. La pintura es de Donato Giancola, es bastante actual, pero tiene un cierto aire prerafaelita (al menos en lo que al tema se refiere) y como estoy preparando aún mi trabajo sobre estos pintores y el mito de Ofelia para enlazarlo con el ayer publicado por pompas... pues me parece muy apropiado.

El poeta Alfred Tennyson recreó en este poema la historia de una hermosa doncella que habitaba en la isla de Shalott. Los campesinos la tenían por un hada, una especie de diosa de la fertilidad que con sus poderes sobrenaturales hacía florecer las cosechas.
Pero la dama estaba encantada por un maleficio que le impedía contemplar cuanto ocurría fuera de los muros de su torre. Sólo podía observar el mundo exterior a través del reflejo de un espejo mágico y pasaba los días tejiendo unos tapices que representaban las escenas vislumbradas en el espejo, ya fueran los amores de los jóvenes campesinos o el paso de los caballeros del rey Arturo, que galopaban ante su torre rumbo a Camelot.
Un día pasó Lanzarote, ataviado con su armadura resplandeciente y cantando una alegre canción. La doncella fascinada por su canto, se asomó a la ventana. Entonces vio por primera vez cómo se abrían las flores en el jardín y pudo admirar la figura del caballero. Al instante, el espejo se rompió y una furiosa tempestad de truenos y lluvia azotó el castillo. La dama, horrorizada, gritó: ¡La maldición ha caído sobre mí!
Subió a una barca y se dejó arrastrar por la corriente, sabiendo que su fin estaba próximo. Iba cantando una balada, la misma que los campesinos oían en las noches de luna llena, pero esta vez resonaba con triste acento, porque ya no era un hada poderosa, sino una simple mujer asustada.
Cantó hasta que sus ojos se cerraron y su corazón dejó de latir. Las aguas la llevaron a Camelot, donde las damas y caballeros salieron del palacio de Arturo al ver llegar la barca con su fúnebre carga. Se preguntaron quién era aquella hermosa doncella y Lanzarote, ignorando que él había sido la causa involuntaria de su muerte, elogió su belleza y rogó a Dios por su alma.
Espero que te guste, querida amiga especial...












unasenderista dijo
Hola, es precioso el dibujo que has puesto, creo que te conozco de myblog.es, creo, lo mismo eres otra
14 Febrero 2007 | 11:09 AM