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La Coctelera

La otra vida de Lois Lane

Las cien mil miradas

27 Enero 2007

Antoine de Saint-Exúpery. De 'El Pincipito' a las estrellas

El célebre autor de 'El Principito', esa obra dulce y melancólica dedicada a los niños que aún viven en todos nosotros, dividió su corazón entre dos grandes amores: la literatura y la aviación. Ambas le dieron gratas recompensas en su vida, aunque la última se la arrebató. Desaparecido durante sesenta años, Saint-Exupéry fue una de esas grandes figuras cuya leyenda negra se labró por su excelente pluma y su enigmática desaparición durante la II Guerra Mundial.

‘El piloto escritor’ fue el nombre con el que Antoine de Saint-Exupéry era conocido entre sus coetáneos. Un nombre que resumía en estas dos palabras sus dos pasiones: “Si no vuelo, no puedo escribir”. Saint-Exupéry vivió por y para la literatura y los aviones, mezclando ambos amores en multitud de textos inmortales, que le reportaron premios entonces y fama eterna hoy.

Nació en 1900, cuando el nuevo siglo veía la luz y con él, un invento de reciente factura que permitía a los hombres surcar los cielos: el avión. En el pequeño Antoine destacan desde muy temprana edad sus futuras aficiones: escribe poemas a los seis años, cuando sucumbe de amor por una jovencita de nombre Odette. A los doce ve el mundo desde el aire por primera vez. Ambas experiencias se enlazan en su alma, decidiendo desde entonces qué quería hacer el resto de su vida: escribir y volar.
Aprendió a volar en 1919, cuando Francia comienza a recuperarse de los excesos bélicos derivados de la I Guerra Mundial. Durante el servicio militar asciende en el escalafón como piloto, logrando el grado de alférez antes de su primer gran accidente aéreo, en el que sufre fractura de cráneo. Se pasa entonces a la aviación civil, llegando en pocos años a asumir el puesto de director de la compañía Aeropostal Argentina. La aviación le reporta muchos triunfos personales y profesionales, llegando a ser merecedor de la dignidad de Caballero de la Legión de Honor francesa por su labor en la aeronáutica civil.


De todas sus experiencias aéreas sacaba historias magníficamente escritas, que mostraban al hombre sensible y profundo que vivía bajo el casco de vuelo. ‘El Aviador’, ‘Correo del Sur’, ‘Piloto de Guerra’ o ‘Tierra de los Hombres’, son excelentes muestras personales derivadas de la aviación, en el que relata sus viajes, vivencias y accidentes (que también de estos hubo muchos en su vida).

Cuando estalla la II Guerra Mundial Antoine ya es un escritor reputado y nadie le discute su valía para volar. Sin embargo, ya cerca de la cuarentena, Saint-Exupéry no obtiene permiso para participar en misiones de guerra. Él colabora como puede, de observador aéreo sobre objetivos militares. Durante estos años ve la luz ‘El Principito’, que también se inicia con una referencia aérea al presentar al conductor de la obra como un piloto que ha caído en medio del desierto y que se encuentra con un misterioso y risueño niño-príncipe.

El 31 de julio de 1944 es enviado en una misión de reconocimiento de la que no regresó jamás. Él ignoraba que era la última que sus superiores pensaban encomendarle. La leyenda negra se alimentó por lo misterioso de su desaparición: se ha certificado que ningún avión alemán abatió aviones enemigos ese día, sus restos han pasado 60 años en paradero desconocido hasta ser hallados en abril de 2004 cerca de Córcega y, lo más inquietante, él asumía su destino -“Un día u otro caeré de cabeza en el Mediterráneo”-. Quizá recordaba el vaticinio de Madame Pikomesmas, que años atrás le había advertido: “Será un aviador y un escritor famoso, pero aléjese del mar, y a partir de los cuarenta desconfíe de los aviones que usted mismo pilote”. Dicen que, conocedor de su destino dejó escrito ese mismo día: “Si me derriban no me extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica, yo nací para jardinero. Me despido”. Quizá realmente conocía su destino, que ese día, con 44 años recién cumplidos, iba a reunirse con el pequeño príncipe que una vez imaginó más allá de las estrellas.

servido por loislane 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

menesteo

menesteo dijo

He estado dando una vuelta por tu blog,tras tu visita al mio.He de decirte,que no pertenezco a ningun partido.
Me llama la atencion que una persona ,que por lo que veo piensa y razona,seas tan pesimista,amen de tomar una vision tan cobarde como la que reflejas en el comentario.Saludos.

27 Enero 2007 | 04:46 PM

marraskilo

marraskilo dijo

Nada, pues decirte que el enlace esta muy bien, ya me he reido, y no no lo habia visto, gracias.

Ya siento no poder opinar de tu articulo je je, pero es ke este tipo de literatura no es precisamente la que mas leo.

Venga hasta otro rato.

27 Enero 2007 | 05:22 PM

menesteo

menesteo dijo

A Lois Lane,no por pensar no eres cobrade,es por lo que piensas.Echar la culpa de lo que pasa,de una manera tan abstracta;si eres consciente de que algo pasa y crees que está mal,debes dar un paso al frente.Decir que las victimas hacen politica con su dolor es muy fuerte,Las victimas piden:LIBERTAD.DERROTEMOS JUNTOS A ETA.NO A LA NEGOCIACIÓN.
Ante esto,puedes estar deacuerdo,y no,y si es NO debes al menos decir cual es tu posición para acabar con el terrorismo.Es así de sencillo y complicado.
Un saludo

27 Enero 2007 | 06:04 PM

signora

signora dijo

Lei ese libro cuando mi hija estaba en la escuela....importante ver la historia de su autor.

27 Enero 2007 | 10:08 PM

PLBello

PLBello dijo

Las víctimas no hacen política con el dolor, se limitan a facturarlo y venderlo al político que mejor les conviene; véase el caso del nefasto Alacaraz-Alcatraz, mangoneando la AVT y estrechando la mano de Ynestrillas.

Pero yo había venido aquí a hablar de Saint-Ex.

Fue el escritor que supo trasladar el romanticismo literario de la navegación a vela, el arribo a costas extrañas y el mensaje lanzado en una botella por la aventura de ver el paisaje aéreo como un tablero nuevo, mantenerse en vuelo telegrafíando un SOS a seres humano a kilometros de distancia y aterrizar de emergencia en medio de ninguna parte, como llegado a un planeta extraño. En la Francia de su época la literatura de aviones debió ser todo un subgénero literario floreciente, como las películas mudas.

Ahora el cine es sonoro y ya no quedan monomotores con correo postal que entregar. Sain-Exúpery fue el mejor, algunos se acuerdan de Malraux, de Nothomb y hasta de Roald Dahl que empezó de piloto. Asegura algunos que Richard Bach, el autor de "Juan Salvador Gaviota" también es aviador; otros los menos aseguran que también es escritor.

28 Enero 2007 | 02:23 AM

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Mil y un puntos de vista para la vida, para las cosas que nos pasan, para esta sociedad en la que vivimos, para nosotros mismos, cómo nos vemos, cómo nos ven... todo tiene puntos de vista diferentes, muchas visiones, miradas para un mismo hecho. Yo quiero abrir mis ojos y ser capaz de ver todas ellas.

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