Desde hace unos meses, el gobierno iraní permite que sus mujeres acudan al fútbol, siempre que se trate de un partido internacional o importante. Vamos, que con su velo y su túnica, siempre de monótono negro, las mujeres iraníes podrán acudir a los encuentros de su selección y cuando se celebren los equivalentes a los Madrid-Barça de Irán.

¿Podemos considerar esta noticia como un nuevo triunfo en la lenta carrera en pos de derechos RACIONALES e IGUALITARIOS de las muejres del ámbito islámico? ¿o es sólo una tontería sin importancia? Yo creo que es un adelanto en cuento a una libertad adquirida más, aunque imagino que las mujeres tampoco saltarán de alegría por obtener el permiso masculino para dejarse ver por las gradas de algún estadio de fútbol.

En su piel me pongo y, sinceramente, cambiaba ya mismo este 'bonito' derecho, por otros como la no segregación en las mezquitas, el no ser consideradas un total apéndice de los machos de la especie (esto es, marido, padre, hermanos), el no ser atizadas en las palmas de las manos para que no se noten las marcas, el abandonar el hábito negro que borra y hace invisible a cada mujer, el mantener las miradas ergidas en presencia de hombres, el no tener que besar los pies del marido...

Cuánto camino y qué lenta será la carrera aún para estas pobres islámicas, que son mujeres en la sombra, medias personas, ciudadanas de segunda categoría. Esas mujeres que callan para ser escuchadas, que se tapan la cara para ser vistas y que se niegan hasta el nombre para ser llamadas, esas mujeres de las tres c (cocina, crianza y coranes), esas a las que se les niega la educación, la palabra, el participar en política e, incluso, el expresar su opinión, esas... esas que ahora pueden ir al fútbol...

¿Para cuándo el siguiente paso? ¿cuándo podrán ser ellas las jugadoras, las que golpeen la pelota?

Esa es la pregunta que toca ahora.