Los niños, niños son

Buenas noticias.
En el mundo ya SÓLO quedan 218 MILLONES DE NIÑOS VÍCTIMAS DE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL.
la noticia es escalofriante, ¿verdad? bueno pues es una gran noticia para los entendidos, porque esta desorbitante cifra supone un 11% menos que en 2000, lo que significa que se ha dado un paso de gigante en muchas conciencias en sólo unos años. Además, el porcentaje de los niños que realizan trabajos peligrosos (da pavor sólo de escribir esto) descendió en un esperanzador 26%.
El descenso se ha producido, sobre todo, por las ayudas contra la pobreza y el lugar donde más se ha notado ha sido en Latinoamérica, mientras que en África y Asia los números siguen siendo demasiado elevados y son más una pesadilla que una cifra, porque aquí, junto a la pobreza extrema, la falta de ayudas, el crecimiento desorbitante de la población y el aumento alarmante de la infección VIH/sida, está la mentalidad no progresista que impide ver a los niños como lo que son, como niños simple y llanamente.
Las infancias robadas son la peor herencia que un país puede dejar a sus hijos, lastrando sus vidas con el trauma de no haber quemado las etapas de la vida una a una. Y esos niños crecerán y sentirán que su deber es perpetuar las tradiciones patriarcales, esas que a ellos les convirtieron en ancianos a los 18 años, sin dientes en la boca, hartos del mundo y con los huesos oxidados. Y tendrán hijos, muchos hijos, y los que sobrevivan en un mundo lleno de pobreza, enfermedades y falta de higiene, tendrán que doblar la espalda desde los cuatro años, para llevarse algo de comer a sus famélicas bocas, olvidándose de juegos y risas y, por supuesto, de escuela y educación.
Lo vengo diciendo a diario, el mundo dista mucho de ser perfecto y aquí, en la comodidad del Primer Mundo, esas cifras y esos terribles hechos, reales y dolientes, sólo perturban nuestras conciencias a la hora del Telediario, cuando ver a un niño desnutrido o cargando con una carga superior a su propio peso, nos hacen retirar la mirada de la televisión, para clavarla en nuestro plato de comida que, seguro, es poquita a propósito, porque estamos gordos y queremos mantener la línea. Yo soy una de ellos... yo aparto la mirada y hago como que no existe y luego vengo aquí y escribo sobre ello, convirtiéndome (hipócritamente) en mejor persona, porque yo pongo mi granito de arena al hablar de ello. Y ojalá hablar de ello sirviera de algo, pero me temo que no, que estas son palabras sobre papel mojado, que se perderán, sólo verborrea demagógica, de la que adula, de la que queda muy bien, pero que es inútil y que jamás logrará nada. Me siento tan desarmada...
guass dijo
hola peque Lois!
Aquí sigo dándole forma a mi casita. Gracias por las ideas.
TEmo que también aporto mi granito de arena al apartar la vista de la televisión.
¿sabes? ayer me enteré de un caso de una amiga que ha decidido ayudar a un chico argentino a venirse a España. Cuando llegó parece ser que tuvo problemas con la policía, y ella peleó como nadie...la admiro.
muchos besitos de buenas noches pequelois.
25 Enero 2007 | 09:56 PM