Hoy cumplimos años la Democracia y yo. Ella anda ya por los treinta, cifra nada desdeñable… yo me quedo con un año menos, y desde este lugar le rindo pleitesía de ciudadana satisfecha. Tal día como hoy, 15 de junio de 1977, los españoles acudieron a votar tras muchos, muchos años en stand by. La última vez que las urnas se habían utilizado en este país para pedir a los ciudadanos que eligieran a sus representantes políticos en libertad había sido en febrero de 1936, cuando el Frente Popular se hizo con el Gobierno (legalmente, eso sí). Meses después, los golpistas se levantaban en armas, haciendo que los españoles se mataran entre sí por algo tan simple y tan complejo a la vez como son los ideales.
Después de un periodo de más de 41 años, los ciudadanos recuperaron el derecho a decidir voluntariamente y claro, la cosa no pudo vivirse de otra manera que con una fiesta. Hubo tensiones, hubo momentos muy difíciles pero, en general, en la calle se respiraba alegría, aires de cambio y modernidad. Las primeras Cortes se convirtieron en Constituyentes el 28 de junio, con la creación de una comisión encargada de redactar la Carta Magna de los españoles.
La Elecciones General fueron proyectadas para dar una mayoría aplastante al partido construido por Suárez desde el gobierno pero, de hecho, se convierten en una caja de sorpresas. Pese a que, lógicamente, triunfa UCD, el partido de Suárez no consigue más que una mayoría minoritaria. El peso de la izquierda en votos es superior al de la derecha, con cifras sorprendentemente altas para el PSOE.
“Varias conclusiones se imponen de inmediato. La reforma tendrá que ir más lejos. Las nuevas Cortes habrán de ser constituyentes. Y la izquierda tendrá que ser tenida en cuenta mucho más a la hora de las decisiones. Por otra parte, el peso de las fuerzas nacionalistas en Cataluña y Euskadi y el clamor popular en favor de la amnistía y los estatutos de Autonomía, colocan al nuevo gobierno Suárez ante la necesidad de dar satisfacción a estas demandas. Al poco de constituirse, las nuevas Cortes aprueban una ley de Amnistía. La gigantesca manifestación del 11 de septiembre en Cataluña con más de un millón de personas exigiendo el estatuto lleva a Suárez a establecer los organismos preautonómicos. El mismo mes de agosto una comisión del Congreso inicia la redacción de una nueva Constitución. Con todo, el flujo de la lucha de masas no decae. Al contrario. La exigencia de las demandas populares cobra nuevos impulsos al amparo de las nuevas condiciones políticas. Las expectativas de un electorado que ha votado masivamente a la izquierda, luego de varios años de enfrentamiento con la dictadura, siguen plenamente en pie y se traducen en constantes manifestaciones, muchas de las cuales terminan todavía con duros enfrentamientos con la policía y más de una víctima”
Y es que las cosas en España no eran ideales ni de lejos porque los problemas que el país atravesaba no se desvanecen por mucho que llegue la democracia y se elija libremente a los representantes en las Cortes. Por ejemplo, “las cifras del paro crecen vertiginosamente; la inflación se acerca al 30%; las evasiones de capital son escandalosas; la crisis económica mundial está repercutiendo de forma muy dura en el país; el terrorismo en Euskadi crece de forma rampante…” tantas y tantas cosas que controlar que no permiten el descanso para el nuevo gobierno.
España sale de su época más negra en muchos años y lo hace a golpe de entusiasmo. Luego vendrían la consolidación de la monarquía y el sistema político de partidos, la terrible noche del 23-F, la dimisión de Suárez, el ascenso definitivo de la Izquierda española, solapada durante más cuarenta años… disculpad que no recuerde esos días, pero el destino me tenía reservado nacer un año después de aquella simbólica fecha de 15 de junio de 1977. Perdonad que no relate experiencias personales, vivencias de ese hecho histórico que España vivía empezando a despertar del letargo… sólo puedo traeros impresiones de otros, palabras de quienes lo sintieron… yo sólo puedo alegrarme de cómo sucedieron las cosas, que fueron germen y semilla de lo que hoy disfrutamos y, sobre todo, remitiros a los muchos especiales (en tv, prensa, radio e Internet) que pueden aportaros muchas más información de la que yo pueda daros aquí.
¡Feliz cumpleaños, Democracia!